Antes de empezar, seguridad
Si la humedad alcanza tomacorrientes, tablero o artefactos eléctricos, no toques la zona mojada: apagá el circuito desde un punto seco y cerrá el agua. Marcá un perímetro de seguridad hasta que ambos suministros estén aislados.
Puntos clave
- 1
Descartá consumos visibles
Cerrá canillas y verificá que inodoros, depósito, termotanque y conexiones no estén cargando o goteando. Una fuga visible puede explicar el movimiento del medidor.
- 2
Observá el indicador del medidor
Sin usar agua durante el control, mirá si el indicador continúa moviéndose. AySA señala que ese movimiento puede indicar ingreso de agua y una pérdida visible u oculta.
- 3
Registrá las señales
Marcá con cinta el borde de la mancha y anotá fecha y hora. Compará si crece después de usar ducha, cocina o inodoro, o si cambia con la lluvia; ese patrón separa cañería, desagüe y filtración exterior.
- 4
Acotá sin romper
Cerrá una llave sectorial por vez durante 10 a 15 minutos y fotografiá el medidor antes y después. El sector que detiene el movimiento acota la búsqueda; un medidor de humedad o cámara térmica puede afinarla sin romper.
Consejo de mostrador
Una mancha indica dónde aparece el agua, no necesariamente dónde empezó la fuga. Evitá taparla antes de encontrar el origen.
Preguntas frecuentes sobre cómo detectar una pérdida de agua oculta
Respuestas concretas para ampliar esta guía. Si necesitás confirmar una pieza o un material, escribí a tu sucursal antes de acercarte.
¿El medidor debe quedar completamente quieto?
Si todos los consumos están cerrados y ningún artefacto está cargando, el indicador debería detenerse. Fotografialo, esperá 15 minutos sin usar agua y compará la lectura; un avance persistente confirma que todavía hay consumo o fuga.
¿Una pared húmeda siempre significa un caño roto?
No. También puede ser condensación, filtración de lluvia o humedad ascendente. El patrón, el clima y el comportamiento del medidor ayudan a diferenciarlas.
¿Hay que romper para encontrar la pérdida?
No. Primero compará el medidor con todo cerrado, aislá una llave sectorial por vez y marcá el avance de la mancha. Un medidor de humedad, una cámara térmica o un detector acústico pueden reducir la zona antes de abrir.




